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¿A qué edad le hablo de sexo a mis hijos?

Actualizado: 12 sept 2021

Recientemente hice una publicación en mi perfil de Facebook (haz clic aquí para verla) donde compartí mi experiencia al hablar de la pubertad y la sexualidad con mi hijo mayor. Una pregunta constante de quienes leyeron la publicación fue "¿A qué edad debería de hablar de sexo con mis hijos?", de tal forma que pensé oportuno compartirles mi opinión a través de esta publicación.


Lo primero que quisiera recordarte es que el sexo es sólo una parte de lo que la educación sexual debe de abarcar, por lo que es importante hablar de ello, pero también no sobrevalorarlo o creer que sólo en eso radica la educación sexual. Para lograr una buena educación sexual se debe abarcar los siguientes aspectos o áreas (te sugiero seguir el orden en que los presento): biológica, social, psicológica y espiritual.

El área biológica es el cimiento de toda educación sexual. Para ello tenemos que hablar del cuerpo, del cerebro (todo empieza ahí), de las hormonas, de los genitales, de las "partes privadas y las partes públicas", de la concepción, de la fertilidad y de los problemas físicos como son las enfermedades de transmisión sexual, la infertilidad etc. En el área social tenemos que hablar sobre el trato del hombre a la mujer y de la mujer al hombre. El pudor, la masculinidad, la feminidad y la forma en que hombres y mujeres se complementan en la vida social.

La parte psicológica hace referencia a cómo las personas se identifican con su cuerpo, con la complementariedad de los sexos, así como la parte emocional y constructiva de la sexualidad. Es importante hacerles ver que el encuentro sexual es un acto de profunda intimidad y que por lo tanto es de gran importancia estar seguros de lo que implica, de sus consecuencias y de la persona con quién compartiremos un experiencia de tal importancia. En el área espiritual tenemos que hablarles de los valores morales y religiosos que la familia profesa, de la importancia de la sexualidad como parte de la colaboración en la creación con Dios, así como la profunda conexión espiritual que se da entre el hombre y la mujer al unirse en un vínculo de amor, compromiso y responsabilidad. La sexualidad, puede ser vista como un acto espiritual de unidad entre los esposo y Dios, en un acto de colaboración con la creación. Ahora bien, es evidente que todos estos temas no pueden ser introducidos de la misma manera a todos los niños y en todas las edades. Sin embargo, las 4 áreas son la plataforma con la que podemos conducir la educación sexual en todos los hijos adaptándolas a su edad, sus necesidades y capacidades. De tal forma que con un niño pequeño (4 o 5 años) iniciamos mencionando el nombre de las partes del cuerpo y resaltando las diferencias y semejanzas entre niños y niñas. Así como las partes privadas y públicas. Con un hijo en la pubertad (10 u 11 años) hablamos con más detalle de los cambios físicos, sociales y psicológicos que experimentarán, haciendo énfasis en el pudor y el respeto hacia sí mismos y los demás. En cambio con un adolescente mayor (15 o 16 años) tendremos que hablar de las 4 áreas a profundidad, explicando los riesgos y consecuencias de la sexualidad, el placer y la posibilidad de salir lastimados emocionalmente, la responsabilidad y el compromiso y la necesidad de discernimiento. Para ello, y pensando en adolescentes mayores es necesario pensar en las 4 preguntas básicas de la sexualidad; ¿Con quién? ¿En dónde? ¿Cuándo? y ¿Cómo?. Estas preguntas contestadas objetivamente pueden ayudar a tomar una mejor decisión, con menores consecuencias y mayores posibilidades de una experiencia positiva. Y como es evidente, a mayor edad mayor capacidad de responderlas adecuadamente, por eso queremos invitar a nuestros hijos a posponer el inicio de la actividad sexual lo más que puedan, para que así tengan mayor seguridad y claridad de su decisión. Es importante resaltar que es en el matrimonio donde estas 4 preguntas se contestan plenamente y aunque es probable que nuestros hijos experimenten con la sexualidad antes de casarse, es sugerible ofrecer el ideal del matrimonio para que ellos sepan que ahí es el mejor momento para explorar y disfrutar su sexualidad a la vez que pueden ejercitar su autocontrol mientras ese momento llega. Como ven, la educación sexual es un proceso que empieza desde la infancia y continúa a lo largo de nuestra vida. En cada etapa habremos de plantearnos cuál es la información y la pedagogía apropiada para explicarles a nuestros hijos y conforme crecen tendremos que hablar a mayor detalle, siempre de manera constructiva, haciendo énfasis en cómo se vive una sexualidad plena. Hay que evitar hablar de la sexualidad de una manera negativa, sucia o prohibida y mejor presentarla como lo que es; una gran experiencia de unidad entre un hombre y una mujer que se aman, se cuidan y se comprometen mutuamente. De esa forma nuestros hijos aprenderán a tomar las mejores decisiones. Los invito a inscribirse a mi seminario en línea y a comprar mi libro La Transformación del Adolescente, en ambos encontrarán más estrategias e ideas sobre cómo educar sexualmente a sus hijos, a ayudarles a afrontar experiencias difíciles y cómo promover una sexualidad plena en sus vidas.

Seminario en línea bajo demanda: La Transformación del Adolescente Saludos con aprecio Dr Mario Guzmán Sescosse

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