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¿Cómo enseñar el valor de la vida a los hijos?

Tu vida vale igual que cualquier otra vida humana, pareciera esto muy lógico y casi de respuesta inmediata, pero no todo el mundo lo tiene claro, y especialmente los hijos pueden no verlo así si no les hemos inculcado el valor de la vida humana. Y es que toda vida humana vale, y vale lo mismo, y vale más que todo lo que existe, incluso que todo el universo. Y vale no en términos de utilitarismo, pragmatismo, liberalismo, etc. sino que vale por sí misma, su valor no puede ser catalogado dentro de los parámetros que algunos o la mayoría dicta, sino que es invaluable porque radica en su ser persona.


Es así, cada persona es única e irrepetible, no hubo, no hay y no habrá nadie como tú, ni con tus rasgos físicos, tu personalidad, tus gustos, tu historia; ni como tú, ni como nadie más.


A lo largo de la historia hemos vivido como humanidad terribles situaciones que resultan dolorosísimas con tan solo imaginarlas; la esclavitud, la guerra, el genocidio en el holocausto, etc. todo esto lacera el alma porque se trata de personas, como tú y como yo que fueron pisoteadas en su dignidad, tratadas de una manera inhumana que parte de la falta de conocimiento, reconocimiento y respeto de que el otro es alguien y no algo, es persona, y como dice el Doctor Víctor Orón Semper “la persona siempre es más”; más que su cuerpo, sus ideas, sus sentimientos, la persona es siempre más que

sus habilidades, aptitudes, logros, fracasos… más que su fuerza física, su salud o enfermedad, más que su nacionalidad, raza, color de piel, estatura, más que el tiempo que tiene

de existir, más que sus circunstancias, si vive dentro o fuera del seno materno, si es letrado o no ha tenido la oportunidad de estudiar, o no ha querido… más que sus creencias religiosas y preferencias personales. Nuevamente, “La persona siempre es más”.


Y es que pareciera que, en el mundo de hoy con sus grandes avances tecnológicos, corremos el riesgo de volvernos inhumanos. Pareciera que no nos damos cuenta de que continua la esclavitud, la guerra, el genocidio y no solo a lo lejos, a kilómetros de distancia, sino cerca de nosotros, quizás tu o yo hemos sido actores o víctimas de maltrato físico, psicológico, de abusos; cómplices incluso al no alzar la voz por los derechos de los más vulnerables e indefensos, por callar cuando hay que hablar, por no llamar por su nombre los hechos y “dejarlos pasar”.


La persona fue, es y siempre será el culmen de la Creación, toda vida humana vale por el solo hecho de existir y posee derechos inalienables, inmutables, inviolables. Si aprendemos a respetar y a hacer respetar la vida propia y la vida de quienes nos rodean tendremos un mundo mejor y más humano, acorde con nuestro valor personal.


Nuestros hijos son la esperanza, son el presente y el futuro. Por eso, queridos papás, la conciencia nos interpela en lo profundo que la defensa y la promoción de la vida humana es un deber ineludible, importante y urgente. Y por ello los invito a empezar por casa, con las siguientes sugerencias para enseñar a nuestros hijos el valorar de la vida:


1. Lean este artículo en familia y comenten al respecto, reflexionando en la importancia y el valor de ser persona.

2. Asistan a marchas a favor de la vida en familia, es una actividad hermosa que da voz a quienes no la tienen y nos anima al saber que no estamos solos luchando por el Bien.

3. Enseñen desde los primeros momentos a sus hijos a cultivar la capacidad de asombro por lo creado, el universo, las plantas, los animales, las personas y puntualiza la belleza del valor personal sobre todo lo creado.

4. Enséñenles a buscar la verdad, a cultivar la inteligencia y ordenar su voluntad; a elegir el bien cueste lo que cueste…

5. Vean fotografías familiares, si tienen de cada hijo, tomando en cuenta las imágenes desde el seno materno de los ultrasonidos… haciendo notar que no importa el tamaño o el tiempo de gestación, lo que importa es que, desde el inicio, desde la concepción hay una vida humana.

6. Dependiendo de la edad vean con sus hijos la maravilla del comienzo de la vida.

7. Involucrarse como familia en alguna asociación que ayude a mujeres embarazadas, para ayudar en su protección y la protección del bebé que viene en camino.

8. Trátense en familia siempre con respeto y sean ejemplo de tratar con dignidad a toda persona sin importar su raza, credo, sexo, ideas, condición, etc..

9. Cuiden lo que leen en casa y en escuela, lo que ven en la televisión, enseñen a pensar de una manera crítica.

10. Amen a sus hijos y demuéstrenlo en cada momento, háganles sentir valiosos por el hecho de ser persona independientemente de sus logros o fracasos.


Recordemos siempre que, al enseñar a un hijo a asombrarse por su existencia, valorarla y respetarla, enseñaremos a que cuiden su propia vida y la de los demás, siendo personas fuertes, seguras que construyan una sociedad donde se proteja el primer derecho fundamental, el derecho a la vida y con ello todos los demás derechos creando las condiciones para un desarrollo óptimo en todas las esferas de la vida.


MTF Rosario Prieto

Psicología Clínica

Persona y Familia







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